Almudena Cid Gimnasía

Fotografía: rtve.es

Almudena Cid: Una súper heroína vestida de lycra blanca

Movimientos mágicos, música, pasión y éxito. La historia de una heroína que se ha convertido en un referente de la gimnasia rítmica a nivel internacional.

 

“Quiero ser como Oksana Kostina”. La Almudena Cid de siete años que empezó en la gimnasia rítmica como actividad extra escolar lo tenía claro. Quería llegar lejos, muy lejos, y convertirse en una de las mejores gimnastas como la que ella tanto admiraba. Y con esa meta en la cabeza, y a base de mucho esfuerzo y sufrimiento, Almudena Cid lo consiguió. La española llegó a convertirse en su propio referente y en la Oksana Kostina de muchas niñas.

Ahora, más de 10 años después desde su retirada, Almudena Cid puede seguir presumiendo con orgullo de todos los triunfos de su carrera deportiva que le valieron muchas alegrías, y muchos otros sacrificios. Y si no, que se lo preguntes a sus pies, que le llevaron a los más lejos durante sus 21 años de carreras, pero con la carga de todos esos entrenamientos y coreografías tan mágicas como sufridas.

Fue el 23 de agosto en Beijing cuando se quitó su traje de lycra blanca pero no dijo a su personaje de heroína ni de gimnasta, que “habitará eternamente” en ella. Ha dejado el deporte, pero no su apoyo incondicional al deporte femenino. Ahora, Almudena Cid, además de ser acteiz es escritora de cuentos infantiles. En el mundo de la literatura, Almudena se ha convertido en “Olympia”, una niña a través de la cual cuenta su historia como deportista y que sirve de inspiración para muchos pequeños y pequeñas que sueñan con llegar a ser como ella.

En sus más de veinte años de carrera, Almudena Cid ganó ocho Campeonatos de España, varias medallas internacionales y el Oro en los Juegos Mediterráneos de Almería de 2005. Además, la gimnasta española ha participado en 4 Juegos Olímpicos: Atlanta 1996, Sídney 2000, Atenas 2004 y Pekín 2008, siendo la única gimnasta rítmica que ha disputado cuatro finales olímpicas.

 

 

Una pasión que le llevó a lo más alto

 

Almudena lleva ligada a esta pasión desde los siete años, cuando se apuntó a gimnasia rítmica como actividad extra escolar en su escuela de Vitoria. Aunque la selección nacional se fijó en ella desde pequeña, Almudena decidió seguir entrenando en su tierra hasta acabar la Educación Primaria. En 1994, con tan solo 13 años, disputó su primera competición internacional. Fue la Gimnasiada celebrada en Chipre, en la que tuvo un gran éxito, obteniendo el oro en pelota. Unos meses después se unió al equipo nacional y su carrera y éxito comenzó a subir como las burbujas.

En 1996 fue a sus primeros Juegos Olímpicos, los de Atlanta. Allí consiguió meterse en su primera final olímpica y un noveno puesto, aun siendo la más joven de la competición. Y esta fue su primera parada en su ciclo olímpico. Almudena Cid consiguió clasificarse para Sidney 2000 donde compitió con el menisco roto y logró, a pesar de la lesión, su segundo noveno puesto. En 2004 se convertiría en la única representante española de las Olimpiadas de Atenas. Olimpiadas en las que consiguió el primero de sus dos diplomas olímpicos al conseguir un octavo puesto. Una posición que volvió a alcanzar en Pekín 2008 para despedir su carrera por la puerta grande. Allí, con la Muralla China de fondo y las últimas notas del del Nessum Dorma sonando, besó el tapiz para decir adiós a su faceta deportiva.

«Fue un momento difícil de elegir, pero fue el que yo quería, cuando quería […] Estuve luchando ocho años contra la idea de que ya era mayor para ese deporte y pude demostrar que con 28 años podía estar en la élite […] Si es un deporte en el que se valora la expresividad, el manejo del aparato… porque la gente cree que la rítmica es solo flexibilidad, pero está el aparato. Es un arte. Y eso viene con los años, con la madurez […] A mí no me cuadraba, me preguntaba ¿por qué las gimnastas lo dejan tan jóvenes? Porque el entorno te va retirando. Yo me rebelé contra todo eso».

Almudena Cid, en 2013.

Almudena dijo adiós a las coreografías que hipnotizaron a medio mundo pero no sin dejar huella. La gimnasta dejo con un movimiento como legado para todos y todas las futuras gimnastas: el Cid Tostado. Un rodamiento de pie a pie en posición de spagat hiperextendido y que presentó en el Europeo de Ginebra en su ejercicio de pelota.

Cid es ya una exgimnasta española, pero sigue dando visibilidad y apoyo al deporte femenino a través de su faceta interpretativa y literaria, que le sigue permitiendo estar en contacto con la pasión que le ha acompañado toda la vida.

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