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“De mayor quiero ser como Jennifer Hermoso”

Gracias al cambio en el mundo deportivo y la visibilidad cada vez mayor del deporte femenino, las niñas y niños ya no solo tienen que encontrar sus modelos a seguir en los deportistas masculino.

Soy mujer. Mi pareja es hombre. A mí me encanta el fútbol. Él apenas sabe que Zidane entrena al Madrid y que Cristiano Ronaldo está en la Juventus. Desde pequeña siempre he disfrutado muchísimo de toda clase de deportes. Cuando mis padres me preguntaban en que actividades extraexcolares quería participar, siempre solía elegir alguna en la que hubiera un balón de por medio.

Yo, mujer, soy socia de un club, en este caso del Deportivo, desde los ocho años, a diferencia de mi pareja, que nunca ha pisado un estadio sin mí. Cuando era pequeña me sabía todas las alineaciones del equipo y desde siempre leo y veo noticias deportivas. Entré en la carrera de Periodismo para dedicarme a la información futbolística.

Ser mujer no significa que no nos puedan gustar los deportes y mucho menos que no sepamos practicarlos, igual que ser hombre no implica ser amante del fútbol y tener que saber jugarlo. El sexo no condiciona los gustos, aficiones y habilidades. Igual que puede haber un hombre que no se vuelva loco con un gol de Messi, también puede haber una mujer que sea capaz de ganar 3 medallas olímpicas o marcar un golazo desde el centro del campo.

La sociedad, desde que nacemos, nos guía siempre por caminos distintos según nuestro género. Los niños en el recreo tienen que jugar al fútbol, mientras que las niñas saltan a la cuerda. Y si no, eres el “raro”. En mi clase había una excepción en estos dos grupos. La niña que jugaba al fútbol. Y en este caso, dándole mil vueltas al resto de sus compañeros. ¿La prueba? Hoy en día es jugadora profesional de Primera Iberdrola.

A finales de verano salió una noticia que muchos periódicos titulaban como: “Las niñas ya quieren ser futbolistas”. En ella hablaban de como, según la última Encuesta Adecco “¡Qué quieres ser de mayor”, 1 de cada cinco niñas elegían la profesión de futbolista. Para mí, una prueba evidente de como, gracias a los cambios que se están produciendo en el mundo deportivo y la visibilidad cada vez mayor del deporte femenino, las niñas comienzan a ver que ellas también pueden jugar con la pelota en el recreo y llegar a ser como alguna de sus grandes ídolos. Las niñas y niños ya no solo tienen que encontrar sus modelos a seguir en los deportistas masculino. Ahora pueden decir: “De mayor quiero ser como Jennifer Hermoso.”

Pero, ¿qué es lo que ha cambiado? ¿Antes no había niñas que quería ser futbolistas ni deportistas profesionales que pudieran ser sus ejemplos? Sí, pero no tenían la visibilidad que se le está dando ahora. Los medios de comunicación son los principales encargados de definir la agenda mediática, es decir, de definir los temas sobre los que la sociedad habla. Si no se habla de deporte femenino en los medios, la gente no va a saber tanto sobre él como en muchas ocasiones le gustaría.

Entonces, ¿qué es lo que hay que cambiar? En los últimos años hemos podido ver como el deporte femenino está cada vez más en auge. Los medios se hacen eco de él, y cada vez es mayor la importancia que se le da, tal y como se merece. Pero no solo es trabajo de los canales de comunicación acabar con las diferencias en el mundo deportivo. A ver si entendemos, todos, hombres y mujeres, que el saber sobre deporte, practicarlo y disfrutar con él no depende de la pertenencia de un género u otro. Cuando tenía ocho años mi padre me llevó por primera vez a Riazor, a ver mi primer partido de fútbol. Yo, sin plantearme si se trataba de un afición de niña o niño, decidí en aquel momento que el fútbol me gustaba, igual que podría haber decidido no volver nunca al estadio. Mi compañera de clase, mujer, cómo yo, tuvo unos padres como los míos, un hombre y una mujer que le enseñaron que da igual que seas del sexo femenino o masculino para poder vivir y disfrutar del deporte como te apetezca, sin importar los estereotipos marcados. Y con eso es con lo que hay que acabar, con los estereotipos y las comparaciones.

Estoy cansada de escuchar que el deporte femenino no es igual de emocionante y que no tiene la misma calidad que el masculino. Puede que no sean 100% iguales, pero ahí también está lo bonito de poder disfrutar de ambas categorías. Y quien diga lo contrario es porque no ha visto golazos como el olímpico de Ángela Sosa la pasada temporada, a Carolina Marín ganar open tras open, o a Lydia Valentín proclamarse campeona del mundo. Todas, mujeres y deportistas profesionales.

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