Laura García, una carrera deportiva llena de grandes saltos

Hablamos con Laura García Salinero, jugadora de baloncesto con una gran trayectoria que, en estos momentos, juega para el IDK Gipuzkoa.

Laura García nació en el 1981, en Toledo, escolta con una estatura de 1`77 cm. Su carrera deportiva empezó en 2004 en el Canoe Real donde estuvo hasta 2010. En este año fichó por Cadi La Seu, y estuvo durante una temporada. Y de ahí, se fue al Hondarribia Irún para otra temporadaA partir de aquí, Laura García fichó por un equipo francés, el Saint Amand donde permaneció durante siete años seguidos, pese a su lesión en 2014. Recién vuelta a su tierra fichó por el IDK Gipuzkoa.

Entrevistamos a Laura García para descubrir que hay detrás de esta jugadora. Hablamos con ella de su trayectoria, le preguntamos sobre su larga experiencia en Francia, adentrándonos un poco en la situación del baloncesto femenino en el país vecino, y nos cuenta cómo ha sido su vuelta a España.

 

¿Por qué baloncesto? ¿Cuándo empezaste a crecer como jugadora?

A los inicios de mi carrera, yo quería jugar al fútbol, pero en el colegio no había para niñas. Las opciones eran reducidas para nosotras. El baloncesto fue la opción que tomé y nunca dejé.

Tras años jugando al baloncesto en ligas regionales, empecé a jugar en Canoe junior. Hice dos años de Junior y mi primer año de senior allí. Tuve la suerte de estar en el ascenso a primera división.

Por temas, principalmente económicos, el equipo no continuó en Liga 1, y me fui un año a Estudiantes. Pero volví la siguiente temporada a Canoe, haciendo diez temporadas en este gran equipo, entre Liga 2 y Liga 1. Con el Canoe conseguí dos ascensos en los 10 años que estuve jugando allí. También, durante mi último año en Canoe, conseguí ser máxima anotadora y MVP nacional de la Liga.

Una frase que me ayudó en mis comienzos fue “más vale ser cabeza de ratón que cola de león”.

Tras mi paso por Canoe, fiché por Cadí La Seu por un año y luego Hondarribia, siendo máxima anotadora nacional, de nuevo, en este último.

Posteriormente, se me concedió una gran oportunidad en la liga francesa que la tomé con mucha ilusión. Allí pasé 7 temporadas jugando de manera internacional, con otro estilo diferente de juego y con unas jugadoras que tenían un método de juego más físico.

Durante mi último año en Canoe conseguí ser máxima anotadora y MVP nacional de la Liga.

 

Durante los 7 años en Francia, ¿ Qué experiencias positivas o aprendizajes te traes de allí?

De Francia he aprendido, sacrificado y superado mucho. Además, me he llevado muy buenas experiencias.

En 2012 empezó mi carrera en Francia, la que tomé como una buena oportunidad. Cuando llegué a Francia el idioma no fue una barrera porque me comunicaba en inglés, que había aprendido en mis años anteriores jugando con jugadoras extranjeras. Pero el francés si que fue más difícil, sobre todo al principio, aunque con el paso del tiempo también aprendí.

Se me concedió una gran oportunidad en la liga francesa que la tomé con mucha ilusión.

Durante mis comienzos en la liga, me costó adaptarme al estilo de juego francés. Fue muy duro en los primeros meses, ya que, antes de empezar en Francia, el parón de temporadas se extendió demasiado (5 meses entre el final de la liga española y el comienzo de la liga francesa).

Cuando estuve en Francia fue la primera vez que jugué en Europa, eran dos partidos por semana, con viajes a Rusia, Turquía, Bielorusia…

 

¿Hay mucha diferencia entre el baloncesto femenino en España y en Francia?

Al llegar a Francia me sorprendió bastante el físico de los equipos franceses, ya que es más potente y corpulento, siendo un método de juego muy físico. Además, yo venía de un estilo de baloncesto más alegre, con mucho contraataque, juego más libre. En Francia, el estilo es más lento y defensivo, por lo que me costó más tiempo adaptarme por este cambio tan radical de juego .

Otra gran diferencia era que los partidos estaban muy apoyados por la afición. En cada partido había como mínimo 1.500 personas. Jugar con un pabellón en esas condiciones te aumenta la motivación. He de decir que las medidas de los pabellones están adaptadas a ese tipo de aforo, por lo que el pabellón nunca se ve completamente vacío. Jugar allí fue un auténtico lujo.

Al volver a España, fue como si se me “cayera un jarro de agua fría” encima, porque jugar sin público es mucho más triste. Y el motivo no es que los pabellones sean muy grandes, porque para ver otros partidos, como por ejemplo balonmano o fútbol, sí se llena. Se trata de una cuestión de afición, que aún tiene que aumentar en nuestro país.

 

¿Piensas qué entre esas grandes diferencias entre ambas Ligas también está el apoyo económico?

Sí. En el tema económico, noté mucho la diferencia en los primeros años en Francia. Coincidió con la crisis de 2008, que tocó fuerte en España y que en la liga francesa también se notó, pero en menor medida. Además, a las jugadoras francesas se las tienen endiosadas, ya que un gran porcentaje de ellas cobran mucho más que cualquier jugadora extranjera. Hay una regulación francesa que me parece bastante interesante, que limita el número de extranjeras por equipo (4 extranjeras por equipo). Es decir, en los equipos tiene que haber un porcentaje más alto de francesas que de jugadoras de otros países.

Esto me impactó bastante en comparación con España, ya que en la mayoría de los equipos de aquí tienen un alto porcentaje de jugadoras extranjeras. Aunque parece que, en España, por fin el deporte femenino ha empezado a obtener más apoyo y la Liga Endesa está en crecimiento.

 

A la vuelta a España, ¿te ha costado adaptarte de nuevo a la forma de juego?

Sí. Al venir de una liga tan dura, pensé que iba a estar un escaloncito por encima, y me he encontrado con una liga repleta de extranjeras y una permisividad a la hora de jugar increíble. Los árbitros dejan mucho contacto y creo que muchos de los partidos son muy poco vistosos porque no se tienen en cuenta muchas faltas en el terreno de juego.

Si que es verdad que, entre que he estado siete años en la liga francesa y cinco años con el mismo entrenador me imaginé que iba a tener el mismo papel importante e indiscutible que tenía allí.

 

¿Cómo calificarías la temporada del IDK?

Hemos pasado por altibajos durante la temporada. En parte, porque no teníamos los roles muy definidos. Éramos un equipo de diez jugadoras muy buenas, pero creo que al final no hemos sabido sacar todo el potencial que teníamos y, además, creo que tanta rotación nos hacía no llegar al máximo.

Creo que es una pena como hemos terminado la Liga Endesa porque yo, personalmente, me encontraba motivada y muy bien físicamente. Venía de hacer cuatro partidos muy buenos, siendo MVP de la jornada en el último de ellos y máxima anotadora de la jornada con 27 puntos. Me he quedado con las ganas de jugar esos últimos partidos y poder acabar bien la temporada.

 

¿Crees que volverá la Liga Endesa después del confinamiento?

No, yo creo que no, ya que la mayoría de las extranjeras han vuelto a sus países. Volver a arrancar la liga le supondría un gasto muy elevado a los clubs. En principio, creo que se congelará la situación y se guardará el orden de la clasificación para luego poder ir a Eurocup y Euroleague.

Parece que, en España, por fin el deporte femenino ha empezado a obtener más apoyo y la Liga Endesa está en crecimiento.

 

Actualmente, ¿cómo llevas los entrenamientos y la nutrición con este confinamiento?

Contamos con un equipo que nos ayuda a llevar los entrenos y la nutrición para que no perdamos la forma física y, una vez termine el confinamiento, arranquemos sin lesiones y de la manera más segura posible.

Ha sido un placer volver a mi tierra para ver desde más de cerca como el deporte femenino español ha aumentado durante mi ausencia.

 

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