Lilí Álvarez

Fotografía: lavanguardia.com

Lilí Álvarez, la primera mujer española en participar en unos Juegos Olímpicos

Tres veces finalista de Wimblendon, la deportistas española siempre reivindicó la falta de reconocimiento de todos sus méritos.

 

Elia María González-Álvarez y López-Chicheri, más conocida como Lili Álvarez, fue una pionera deportiva multidisciplinar, siendo la primera mujer española que participó en unos JJOO (en Paris 1924) y en escribir uno de los primeros capítulos de las leyendas del deporte femenino español.

Nació en el hotel Flora de Roma durante una estancia vacacional de sus padres. Su madre tenía una salud delicada y vivían habitualmente en Suiza por ese motivo, donde se crió. En este país el papel de la mujer era más avanzado que en España por lo que pudo empezar a hacer deporte desde pequeña. Aprendió a patinar con 4 años y en 1917, con 12 años, ganó su primer campeonato de patinaje en Saint-Moritz, superando a la campeona francesa Melle Joly. Repetiría triunfo en 1921 obteniendo la Medalla de Oro Internacional de patinaje.

En 1924 es convocada por la delegación española para participar en esa modalidad para los Juegos Olímpicos de Invierno de Chamonix; sin embargo, una fuerte lesión no la deja participar. No obstante, en ese verano iría a los Juegos Olímpicos de París, representando a nuestro país en tenis junto a Rosa Torras.

Ese mismo año, 1924, decide participar en el Campeonato de Cataluña de Automovilismo, consiguiendo su primer y único título en este deporte al comprobar que no había apenas competición. Sin embargo, la importancia de este triunfo se debió a que es la única mujer en haber conseguido un trofeo en categoría masculina puesto que no había competición femenina.

 

Revolucionando el tenis femenino

En tenis, el primer torneo que ganó fue el campeonato de Ginebra en 1919 con 14 años. Entre 1926 y 1928 consiguió tres finales consecutivas en Wimbledon.  En 1929 Álvarez junto con la jugadora holandesa Kornelia Bouman ganó el título en dobles femeninos en Roland Garros.

En 1930, Lilí Álvarez ganó el torneo de Roma, campeonato considerado como el tercero más importante de Europa; ninguna española logró ganarlo hasta que lo hizo Conchita Martínez en 1993. En 1931 fue la primera tenista en utilizar falda pantalón, considerado un vestuario escandaloso para la época, primero en el Roland Garros y posteriormente en el torneo de Wimbledon. Tras una recaída en su rendimiento que la lleva a retirarse en 1932, vuelve a reaparecer en 1937.

 

Fotografía: vanguardia.com

 

Lilí Álvarez ganó 40 torneos individuales, 19 en dobles y 21 en mixtos; venció además a las mejores jugadoras de su época como Suzanne Lenglen, Molla Mallory, Cilly Aussem, Helene Contostavlos, Simonne Mathieu o Lucia Valerio, y el diario Daily Mail londinense consideró a Lilí Álvarez una de las diez mejores jugadoras de tenis desde 1926 hasta 1931.

 

La brecha en el reconocimiento de méritos deportivos

En 1958 la Federación Española de Tenis creó el título de Jugadores de Honor de la Real Federación Española de Tenis, siéndole otorgado el primero a Lili Álvarez. Sin embargo, en España no fue reconocido su mérito como se merecía, tal y como ella misma confirmó en una entrevista realizada en 1988: «Fui tres veces finalista de Wimbledon, cosa que no había hecho nunca antes ningún varón. Y ya ves, el olvido es debido a que los varones son más importantes en España. De ellos hablan, y de lo mío nadie dice nada».”

En 1940, retomó la práctica de deportes de invierno y ganó el Campeonato de España de Esquí Alpino, hasta que un problema con la federación la apartó de la competición: en Candanchú, en 1941, acusó al jurado de machismo cuando la federación decidió dejar esperando a las mujeres mientras los hombres participaban. Su protesta se consideró como “ofensa a España” y decidieron expulsarla. Al poco tiempo volvieron a admitirla, pero ella decidió abandonar la competición y dedicarse a este deporte de forma personal.

«Fui tres veces finalista de Wimbledon, cosa que no había hecho nunca antes ningún varón. Y ya ves, el olvido es debido a que los varones son más importantes en España. De ellos hablan, y de lo mío nadie dice nada».”

 

De practicarlo a cubrirlo

Fue asesora deportiva de la Sección Femenina y una de las primeras formadoras de profesoras de Educación Física. También fue una de las primeras mujeres en cubrir noticias deportivas, publicando sus primeras crónicas entre 1926 y 1937 en revistas europeas. En 1927 escribió un libro en inglés publicado en Londres con el título Modern lawn tennis. Ese año comenzó escribiendo artículos políticos de España para el periódico británico Daily Mail. Con este diario colaboró desde 1931 como comisionada en España y para quien entrevistó a Victoria Kent y Clara Campoamor. También cubrió la Guerra Civil.

Colaboró con Arriba y La Vanguardia en los años 41, 42 y 43. En 1946 publicó su libro Plenitus. Apoyó activamente el movimiento feminista mundial y en 1951 dio un discurso titulado “La batalla de la feminidad” en el V Congreso Feminista Hispanoamericano.  Entre 1964 y 1968 publicó en la revista Blanco y Negro (cubrió la Copa Davis de 1965 en esa revista) y en el diario ABC.

En 1998 recibió la Medalla de Oro al Mérito Deportivo aunque falleció ese mismo año y la recogió su familia a título póstumo.​ Desde 2017 el Instituto de la Mujer y para la Igualdad de Oportunidades de España en colaboración con el Consejo Superior de Deportes convoca el Premio Lilí Álvarez de periodismo deportivo para destacar los trabajos periodísticos que más y mejor hayan contribuido a la difusión y defensa de la igualdad entre mujeres y hombres en el ámbito deportivo y a visibilizar el deporte femenino en España.

 

Fotografía: vanguardia.com
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