María Segura Pallerès / Foto MTV

María Segura, emocionada por su participación en la Bundesliga

María Segura (10 de junio de 1992) comenzó a jugar al vóley como una extraescolar en el colegio junto a sus amigas. No tenía referentes, ni anhelaba convertirse en una profesional de este deporte. A día de hoy, la barcelonesa asegura que el vóley le ha permitido vivir experiencias que han aportado muchísimo a su vida.

El Barça fue el inicio de su andadura en esta disciplina como receptora y opuesta. Casi cuatro años después cumplía su sueño de jugar en Italia en el Trentino Rosa en la serie A2; desde entonces su trayectoria continuó en el extranjero en distintos equipos italianos –Vero Volley Monza, Cuneo Granda Volley– y alemanes –DSC Volleyball Damen. En agosto volverá a viajar hasta Alemania para participar por primera vez en la Bundesliga de voleibol como miembro del Allianz MTV Stuttgart.

Durante la entrevista, María no solo nos explicará cómo empezó su trayectoria, también nos contará qué tradiciones tiene antes de un partido, cuál recuerda con más cariño y cómo es la situación actual del vóley en España.

 

El 9 de junio anunciaste tu cambio al equipo alemán Allianz MTV Stuttgart, ¿estás emocionada por esta nueva etapa?

Pues la verdad es que sí. Yo estuve hace dos temporadas en Alemania y fue una experiencia muy buena. La cultura alemana me aportó muchísimo, a nivel de que son muy organizados, atentos, rutinarios, los pabellones estaban llenos siempre (3.000-4.000 personas) y el nivel está muy bien. Encima vamos a jugar Champions este año, una competición que todavía no he jugado. Ya solo por jugarla e irme a un equipo de Alemania que aspira a ser campeón de Copa, Supercopa si se puede, y también de Liga, son aspiraciones geniales para un deportista.

Respecto a la liga alemana de voleibol, ¿cómo crees que se dará la Bundesliga?

Ahora mismo vamos a jugar la cualificación para entrar en el grupo, pues con el coronavirus no hubo campeón de Liga. Va a ser primero una clasificación de los grupos y, cuando estemos en el grupo, yo creo que la idea es hacer como los dos últimos años: realizar hasta cuarto. Supongo que octavos o cuartos seguro.

Mencionando la situación del COVID-19, ¿cómo has estado durante el confinamiento?

A mí me cogió en Lombardía (Italia), justo cuando empezó todo, porque esta temporada estuve en Brescia y fue el epicentro digamos. Al principio fue un poco de incertidumbre, pero al final estaba con Jessica Rivero, una compañera de selección que nos conocemos de toda la vida, y dijimos pues vamos a pasar esto juntas y ya está. El conocernos desde siempre y el hecho de estar con una amiga, pues me ayudó un montón.

Además coincidió con tu cumpleaños, ¿cómo fue la celebración?

Bien. Pensaba que al final podría celebrarlo en Barcelona, pero seguía en Italia porque todas las fronteras continuaban más o menos cerradas. Mi hermano y mi pareja están viviendo en Italia e hicimos una fiesta con las dos o tres amigas que tengo por allí. Fue un poco como estar en casa y al menos lo pude celebrar bien. Encima celebré que me gradué y fue como todo junto. Ha sido un buen cumpleaños.

Y a nivel deportivo, ¿cómo te has mantenido?

A base de rutinas en casa, al menos una hora de ejercicio, pues el balón era imposible. Al principio, nos dejaron una semana para ir al pabellón porque no se sabía si se cancelaba o no la Liga y les interesaba que siguiésemos en forma. Esto duró dos semanas hasta que cancelaron todo porque (el COVID-19) fue a más.

¿Has podido reanudar los entrenamientos?

No. Ahora me voy el 2 de agosto para Stuttgart y reanudamos el 3. Hacemos dos meses de pretemporada y el primer fin de semana de octubre empieza la liga.

¿Cómo te preparas para un partido?, ¿tienes tradiciones a seguir?

Para mí sí. Los deportistas somos muy rutinarios porque nos hace falta y entonces también somos a veces un poco supersticiosos o clásicos. El día a día de un deportista puede cambiar un poco, pero el día del partido es rutinario a nivel de: te levantas, desayunas, te vas a entrenar una hora y tocas un poco el balón, vuelves a casa, haces la comida -yo siempre el día del partido como espagueti con tomates, siempre-, te echas un poco la siesta y te vas para el pabellón. Es un día de mucha tranquilidad, preparándote y concentrándote para la tarde. Al final cuanto más ‘mayor’ te haces, mejor lo sabes llevar. Sí que es verdad que hay partidos y partidos. Por ejemplo, la Liga es lo mismo, pero cuando entras en playoffs, con la selección, en el Europeo o te vas a jugar algo, los nervios afloran.

 ¿Algún partido que recuerdes con especial cariño?

Pues sí, recuerdo mi primer partido en A1 en Italia, en la Primera División, que fue como un sueño hecho realidad, era mi objetivo desde hace años. Con la selección fue ganarle a Rumanía para clasificar el Europeo. Y después en el Europeo cuando jugamos en Polonia, delante de 10.00 personas más o menos.

TRAYECTORIA

¿Por qué decidiste empezar a jugar al vóleibol?

Yo estaba en el colegio y hubo un momento en que tenía que apuntarme a algo. En el patio de colegio jugaba y me encantaba el fútbol, pero al final con las amigas decidimos apuntarnos a vóley. Empecé sin saber a lo que iba, por querer hacer algo, porque era una niña que no paraba. Desde allí vi que se me daba bien y los entrenadores me dijeron que podría dedicarme a ello. Del colegio me fui a un club y allí empecé a crecer. Me llamó la selección júnior española, jugaba titular, después los europeos… Veía  realmente que podía dar la altura. Al cabo de dos o tres años cuando terminaba la júnior, acabando bachillerato más o menos, me llamaron a la selección absoluta. Y entonces en la absoluta, después de dos o tres años, doy el salto al vóley digamos más ‘profesional’, que es el extranjero. 

Están los lados positivos y la balanza pesa más, pero también están los lados negativos.

Imagino la emoción que sentiste cuando te llamaron para la júnior, ¿cómo viviste ese momento?

Pues éramos un grupo de amigas, nos llamaban e íbamos siempre a todos lados juntas: en el club, en la selección, en la catalana… Fueron unos años superbonitos porque conocí a muchísimas niñas y muchas de ellas siguen siendo amigas. Es eso también lo que te da; quizás tienes menos tiempo libre, pero te da también muchas otras cosas como irte al extranjero a jugar con amigas o pasear cuando tienes un día libre a cualquier ciudad. Están los lados positivos y la balanza pesa más, pero también están los lados negativos: estar lejos de tu familia, de tus amigos, no echas raíces en ningún lado… Es también una parte de la balanza.

Tienes una amplia trayectoria en varios clubs. De los equipos con los que has estado, ¿con cuál te has sentido más a gusto?

Cada uno ha tenido algo especial, no te sabría decir. Por ejemplo, mi primer equipo de Italia porque fue mi primer equipo, estaba en el extranjero y viví muchísimas cosas. El segundo fue superespecial porque llegamos sin saberlo a jugarnos el ascenso a Primera División. El tercero porque debuté en primera Liga. Así sucesivamente, todos tienen algo muy especial y, por eso, les recuerdo con especial cariño. En Cuneo aspiraba a muchísimo y no fue del todo bien, de eso también aprendes y lo miras con positivismo. No te sabría decir alguno que valga más o menos que otro.

En Italia no es que seas famosa, pero sí que te aprecian por lo que haces, te valoran. En España no sientes ese reconocimiento.

Has estado durante varios años jugando en el extranjero, ¿cómo calificarías esta experiencia?

Yo creo que irte al extranjero te hace crecer muchísimo como persona y también como profesional. Al final, es tu trabajo 24 horas, 7 días a la semana, 365 días. Como persona te aporta muchísimo y te hace crecer muy rápido. De hecho, todas las niñas jóvenes que se van al extranjero maduran rapidísimo. Y el vóley fuera de España a mí me encanta, hay una cultura del voleibol que, por ejemplo, aquí no hay. En Italia no es que seas famosa, pero sí que te aprecian por lo que haces, te valoran. En España no sientes ese reconocimiento.

¿Qué es lo que más extrañabas mientras vivías en el extranjero?

La rutina de familia y amigos. Soy muy sociable, me encanta estar con gente y amigos y echo de menos eso. Ellos siguen avanzando y creciendo y tú sigues como una vida paralela, no tienes esas vivencias de ir todos a cenar, etc. Es un poco diferente, pero con mi familia y mis amigos nunca me ha faltado de nada. Ahora que ha habido este parón lo hemos aprovechado muchísimo.

¿Te gustaría volver a jugar en un equipo nacional en un futuro?

Si tuviera que volver, sería porque regreso a casa para trabajar, para asentarme un poco en la vida laboral. Jugaría en algún equipo, supongo que volvería al Barça o alguno de Cataluña, para estar en casa. Si vuelvo a España no creo que sea para seguir viajando por ahí.

Hace falta que los niños puedan ver más vóley, que se puedan acercar más a los pabellones y ver que se pueden dedicar a esto.

En Italia el vóley es un deporte reconocido, ¿qué crees que falta en España para que tenga la misma repercusión social?

Le falta una inyección de dinero muy grande para que vuelva. Hace años lo era, en España durante 5 o 6 años fue una de las mejores ligas del mundo. Venían jugadoras del extranjero que eran buenísimas, las más top de las tops, pero hubo la crisis y cayó todo. Yo creo que hace falta eso, porque niñas y niños tenemos; el voleibol en España creo que es el tercer o cuarto deporte con más licencias. Pero llegan a una edad donde tampoco ven que se puedan realmente profesionalizar en este deporte y entonces obviamente van a caminos de universidad o trabajo.

Yo, por ejemplo, de pequeña no tenía referentes, pero porque tampoco sabía lo que era el voleibol a nivel profesional. Empecé a  jugar  a esto porque sí, como una extraescolar del colegio y si me preguntan quién era mi referente cuando era pequeña, pues no te sé decir porque no veía vóley, no podía verlo en ningún lado. Yo creo que hace falta que los niños puedan ver más vóley, que se puedan acercar más a los pabellones y ver que se pueden dedicar a esto, y que mientras también se pueden sacar una carrera, tener una experiencia fuera para aprender idiomas, conocer gente… Hay gente que se va de Erasmus, pues tú te puedes ir de Erasmus pero profesionalmente.

¿Consideras que existe una amplia cobertura por parte de los medios?

Debería ser más amplia. Hay mucha cobertura a nivel de Internet, porque al final nos damos a conocer y la gente a la que le interesa sabe dónde buscar. Pero creo que falta mucha cobertura a nivel de televisión, radio, periódicos, diarios… no solo del vóley, a nivel general del deporte falta muchísimo.

¿A qué otro deporte te hubiera gustado dedicarte de manera profesional si no hubieras elegido vóley?

Te diría que fútbol, pero porque me gustaba, en casa siempre lo hemos visto y lo jugaba. Todavía ahora, cuando puedo dar unos toques, los doy. Así que si tuviera que cambiar de deporte, quizás iría por fútbol, porque al basket no sé si soy muy buena.

En una entrevista comentaste que te gustaría dedicarte a algún aspecto relacionado con personas discapacitadas y el deporte. ¿De dónde nació esta idea?

Nació porque Italia tiene una selección para gente con discapacidad auditiva y me pareció superinteresante porque al final esta discapacidad es leve digamos, pero cambia totalmente a nivel de juego. Entonces parte de ahí la idea de que me gustaría que en España se pudiera hacer una cosa así, sé que es difícil, porque aquí hay asociaciones de discapacidad auditiva, pero no selección española o de vóley. Pero en Italia cuando estas niñas se encontraban todas juntas les cambiaba la vida, se sentían más acogida. Creo que el deporte es muy buena herramienta para trabajar con gente discapacitada o no discapacitada. Creo que es una cosa muy positiva y que a mí me daría mucha vida.

Si tuvieras que animar a una persona a practicar vóley, ¿qué razones le darías?

Porque es un deporte muy bonito y conoces a muchísima gente. Es un deporte de equipo, siempre han sido pequeñas familias donde he estado, te van a acoger. Te lo vas a pasar bien y, sobre todo, vas a disfrutar y te va a cambiar el hecho de vivir momentos diferentes a los normales. Son experiencias que a mí me han aportado muchísimo.

 

¿Te ha gustado el artículo? ¡Compártelo en las redes!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *