Fotografía: Visibilitas

Ona Carbonell, como pez en el agua

La deportista ha conquistado el mundo de la natación sincronizada, convirtiéndose en la mujer con más medallas en Mundiales de natación.

Cuando el deporte y el arte se unen, los resultados pueden ser tan asombrosos como el de Ona Carbonell. La capitana de la selección de natación sincronizada ha llevado siempre sus dos pasiones de la mano, compaginándolas para alcanzar lo más alto del éxito deportivo y personal. Ona Carbonell no es un deportista cualquiera, es la mujer con más medallas mundialistas de natación (23). Un récord por el que ha luchado y trabajado desde que comenzó en el deporte con el que tantos sueños ha cumplido: la natación sincronizada.

Ona Carbonell comenzó en el mundo del deporte practicando gimnasia rítmica pero pronto, gracias a su pasión por el agua, se dio cuenta de que el medio terrestre no era su sitio y decidió dar el salto a la piscina. Quién le diría a la pequeña Ona que con diez años tenía miedo a ahogarse en los entrenamientos que acabaría ganando 39 medallas y entre ellas, una olímpica.

Poco después de introducirse en la natación sincronizada, con 14 años, Ona Carbonell empezó a formar parte del Equipo Nacional Español de Natación Artística entrenando en el CAR de Sant Cugat. Desde entonces y hasta hoy, ha competido en tres mundiales junior, cuatro mundiales absolutos, dos preolímpicos y en la Olimpiada de Londres 2012. Y sin pasar desapercibida, sumando medallas hasta conseguir la tremenda cifra de 39 en tan solo diez años.

Podría decirse que tiene a sus espaldas una carrera perfecta, pero como dice la propia Ona: “La perfección es una utopía a la que uno solo se acerca gracias al trabajo, la constancia y la sana ambición de dar lo máximo de uno mismo”. Por eso, la deportista se deja el alma y la piel en cada entrenamiento y competición, dando lo máximo de ella y trabajando duro para superarse así misma.

Para Ona Carbonell, haber ganado la medalla de plata en los los Juegos Olímpicos de Londres 2012 es su mayor logro como deportista. Esos tres minutos y cuarenta segundos que duró el tango que nadó en la final de las olimpiadas de Londres y que son el título de uno de los libros de la deportista, se han convertido en el momento deportivo más importante de la barcelonesa.

El deporte ha sido su pasión toda su vida. Con el ha podido “vivir múltiples experiencias irrepetibles, recorrer países y conocer personas” además de enseñarle muchas cosas que ha ido extrapolando a la vida. Su disciplina, trabajo duro y ambición le han llevado también lejos en la vida que tiene más allá del deporte. Ona Carbonell estudia diseño de moda, algo que le apasiona y a lo que espera dedicarse en un futuro. Además, quiere inspirar a todas esas pequeñas nadadoras que sueñas con llegar a ser como ella a través de sus campus y sus libros infantiles titulados Elena Sirena.

Ona ha tenido la suerte de ganarlo prácticamente todo, incluido el premio LEN de este año a mejor nadadora artística de Europa. Y aunque actualmente se está tomando un descanso para dedicárselo a ella misma y a su familia, quiere volver más fuerte que nunca. Alcanzar a Phelps en el récord de medallas en Mundiales de natación y volver a competir con sus compañeras en otras Olimpiadas son su motivación para regresar a las piscinas y seguir conquistando el mundo con su arte.

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